Ruiz Massieu y Carlos Salinas de Gortari turistearon por España y tomaron el llamado "tour de tours" de Granada: el del Palacio del Sultán en la Alhambra, gema del antiguo reino nazarí y gran tesoro histórico de la localidad. Fue en el último turno del día, el de las 17:00 horas, el que se adereza con una espléndida vista de la puesta de sol, 700 metros sobre la Vega de Granada.



Con chamarrón azul, pantalón café de pana y mocasines con suela de goma por aquello de las subidas resbaladizas, el ex Mandatario y su sobrina estuvieron acompañados de una guía y un elemento de seguridad que, bastón en mano, impidió que otro grupo se les acercara.

A 9 grados de temperatura, usó un gorro azul que sólo se quitó para la "selfie" cuando algún sitió lo conquistaba. Así sucedió cuando llegó al suntuoso Patio de los Arrayanes, donde el sultán sostenía tertulias políticas. Ahí, miró boquiabierto, durante ocho minutos, un gran arco de medio punto peraltado.

Cuando apareció un grupo rezagado, bajó la cabeza y se pegó a los muros; cuando todo se despejó, llamó a Claudia y ambos posaron sonrientes con el estanque central del patio a sus espaldas.
Con información de Reforma.

Carlos Salinas y Ruiz Massieu pasean por España haciendo tours de lujo.


Ruiz Massieu y Carlos Salinas de Gortari turistearon por España y tomaron el llamado "tour de tours" de Granada: el del Palacio del Sultán en la Alhambra, gema del antiguo reino nazarí y gran tesoro histórico de la localidad. Fue en el último turno del día, el de las 17:00 horas, el que se adereza con una espléndida vista de la puesta de sol, 700 metros sobre la Vega de Granada.



Con chamarrón azul, pantalón café de pana y mocasines con suela de goma por aquello de las subidas resbaladizas, el ex Mandatario y su sobrina estuvieron acompañados de una guía y un elemento de seguridad que, bastón en mano, impidió que otro grupo se les acercara.

A 9 grados de temperatura, usó un gorro azul que sólo se quitó para la "selfie" cuando algún sitió lo conquistaba. Así sucedió cuando llegó al suntuoso Patio de los Arrayanes, donde el sultán sostenía tertulias políticas. Ahí, miró boquiabierto, durante ocho minutos, un gran arco de medio punto peraltado.

Cuando apareció un grupo rezagado, bajó la cabeza y se pegó a los muros; cuando todo se despejó, llamó a Claudia y ambos posaron sonrientes con el estanque central del patio a sus espaldas.
Con información de Reforma.

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